AA.VV
Desde las últimas décadas del siglo pasado a la innovación se le ha venido reconociendo su carácter estratégico para transformar los recursos y capacidades internas de la empresa en ventajas competitivas sostenibles, con independencia del sector en el que desarrolle su actividad. Si a este reconocimiento se une el nuevo escenario mundial que se caracteriza por la irrupción de tecnologías (microchips, 5G, digitalización, inteligencia artificial y computación cuántica, entre otras) que se están convirtiendo en el elemento central de los grandes equilibrios geopolíticos internacionales, y la necesidad de hacer frente a los cambios externos impulsados por la globalización y puestos de manifiesto por diferentes crisis recientes (pandemia COVID-19, invasión de Ucrania, riesgo de colapso del comercio mundial por la falta de suministros, conflicto en Irán), la respuesta tiene que ser la constante búsqueda de agregación de valor. La experiencia pone de manifiesto que esta búsqueda debe basarse en un conjunto de pilares entre los que se encuentran el liderazgo, el talento, la capacitación y la innovación. El hecho de